Poco antes de llegar a Acrijos , ya se divisa perfectamente
, es un pueblo que está en el fondo de un valle y se extiende por la ladera.
La primera impresión
es un poco sobrecogedora ya que se ven todas las casas colocadas en orden y se
percibe un gran silencio que a veces lo
rompe el canto de algún pajarillo.
Acrijos pertenece a la comarca soriana de “ Tierras
altas ”,y en el límite con La Rioja al
igual que Buimanco, Sarnago, Valdenegrillos, El Vallejo …..y alguno más que fueron despropiados por el antiguo Instituto
para la conservación de la naturaleza ( ICONA ) para replantar todos los montes
de pinos.
Muchas de las calles de Acrijos son intransitables debido a la gran cantidad de maleza y zarzas.
En esta foto de arriba se puede apreciar la antigua escuela.



























Mi pueblo, Acrijos, está situado en la Sierra de La Alcarama, que en árabe significa orgullo y dignidad. Pertenece a la comarca soriana de Tierras altas, cuya capitalidad es San Pedro Manrique donde la noche de San Juan pasan la hoguera descalzos. Fue expropiado en la década de los 60 del año pasado por el Patrimonio Foresta del Estado para repoblarlo de pinos, entonces tenía 95 vecinos, s e igual suerte corrieron otros pueblos de la zona. Mi casa, la primera según se entra al pueblo, fue la última en cerrarse en 1974,
ResponderEliminarJAVIER ORTEGA HERNÁNDEZ (Hijo de Felipe y Angelita, hermano de Hortensia, José Luis, Santiago y Angelines),autor del libro “Soriano s en Zaragoza”.
LA ALCARAMA
Sierra orgullosa y altiva, que has dejado marchar a tus hijos.
Sierra llena de pueblos vacíos:
Sarnago, Fuentebella, Villarijo, Acrijos, Vea, Peñazcurna, Buimanco, Valdemoro, Taniñe, Armejún, Valdenegrillos. Y muchos más.
Tierras Altas, hoy caídas y humilladas hasta casi desaparecer.
¿Quién te puso Sierra del Alba si tus luces se apagaron y las calles están a oscuras?
Eres la Soria callada, pobre y olvidada.
Una barca varada en la montaña.
Como no eches a andar, nunca llegarás a ver el mar.
Pájaro triste de la infancia. Escuela blanca y recreo, hoy solo ruinas.
Un día regresaré a ese lugar, donde nací y crecí.
Tierra de todos, tierra de nadie.
Historias y leyendas, contadas por Abel Hernández. Caballito de cartón, peonza, canicas y pelota de goma.
Olmos secos, también el Árbol de la Música, que ni el poeta pudo reverdecer en primavera.
Un día subiré al alto, me asomaré al cerro, orgullosa Sierra de la Alcarama, y gritaré en tu desierto.
¿Qué queda de la edad de oro de tus bosques?
¿Qué fue del orgullo de pisar el fuego con los pies descalzos?
¿Todavía sueñas con las Móndidas y el tributo de las cien doncellas?.
Ya no hay trashumancia, ni mayorales, ni legiones de pastores ni pastan merinas en tus montes.
Solo hay campos yermos, tierra de ceniza, donde antaño hubo cultivos y abundantes mieses.
¿Dónde están las civilizaciones que te poblaron?
Nieve soñada y blanca. Rosa de invierno, de rocío, hielo y escarcha.
Alcarama altiva, con tus 1.551 metros, tus pinos nuevos y tus molinos de viento.
Estás atrapada entre barrancos del Linares, el Pedroso, el Alhama y el Añamaza.
Ensimismada entre el puerto Oncala, el Moncayo y la Sierra del Frío.
Grito encina, olmo, chopo, roble, tomillo, retama, salvia y romero...
Y solo escucho los ecos del silencio, del paso del tiempo y del olvido.
Evoco los días azules y la luz amarilla de la infancia...
Y solo veo colores pardos y grises alcores.
Recuerdo el olor a tierra húmeda, a madre, a casa, a lluvia, a espiga, a ropa lavada, a pan recién sacado del horno de leña...
Y solo percibo ausencias y vacíos, el olor de la soledad. Nada.
Sierra de la Alcarama, presagio negro de tronada y tormenta.
Se paró el reloj de la torre de la iglesia y enmudeció para siempre la campana.